Espasmos absurdos, contraidos de la semana existencialmente agotadora, erosionan mi vitalidad llevandome en letargo hacia la oscura y fresca noche de primavera. Me dejan arrojada en el sofá mirando hacia la ventana, observando el degrade paulatino de la tarde, a travesando aquella natural paleta, mistica y encantadora. Resiento los rayos solares filtrandose por los cristales y alojandose en mi, absorbiendolos mi piel, expulsandolos despues de formas diversas e incongruentes. Los ojos pierden el reflejo azul que el hidrogeno accionado traia a mis pupilas, quedan opacos e inertes. Pero eso debía acabar completamente, es el problema de que la mente posea un nivel de rpm mayor de lo necesario o esperado. Un dilema inesperado, mas imborrable del ente mismo; un dilema que podria conllevar a la paranoia y la locura en extremos. Y la locura, a su vez, puede corromper la carne, destruyendolo a uno por dentro, sintiendo como ese frenesí de pensamientos y voces queman, arden, aniquilan las ultimas gotas de cordura que pudiera uno intentar retener, sin embargo es obsoleto todo intento, es comparable a poseer agua entre las manos.
La cafeina, la solución repentina, casi parecia transportarse a mis labios de la nada. Relamia los restos de amargura en las penumbras de la soledad apacible, auditiva, visual, sensible. Asqueaba tanto silencio, enfurecia desde las entrañas hacia afuera. E inclusive convocaria, en algun ser humano normal, lagrimas al instante por conservar tal pesima calidad de vida, soy diferente, soy fria y ambigua, y mi mente siempre está turbada entre la desesperación y la satisfaccion. Sencillamente me pregunto qué he de hacer o esperar en el mañana, si ya nada importa, y nada desgana. "Quizas sólo mi cuerpo, algun día, lo dirá" pensaba teñida de estupor, con una taza vacia, pintada en la cama del alba colorida.
2 comentarios:
Querida April, es solo calor y fatiga, o en palabras del gran Silvio Rodríguez "hoy sé que nada es imposible/ ayer yo supe la verdad, / creía mi alma inservible/ pero era cansancio vulgar nada más..." Igual es maravilloso que esa cabeza piense tanto. Curiosidad: parece que quedamos "tocados" por el tema de la locura. ¡Ay, Shakespeare, Shakespeare...!
Le preguntaria a Silvio Rodríguez si existe el "cansancio fino", probablemente si, debe ser una especie de cansancio disimulado, utilizado por los ejecutivos de altos cargos, no?
No sé si diria pensar, son cosas que surgen,más bien es un borrador de las 11 de la noche, queria actualizar. Y claro, engo Sheakespearetis aguda. De todos modos, sin olvidar, le agradezco su comentario. Me incentiva bastante a continuar
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